sábado, 19 de mayo de 2012


OLOR A FERIA
Al entrar a desayunar en el bar de costumbre, Juan el candidato, notó algo distinto. A su paso, la gente volvía la mirada con mueca contrariada. Quizás todo el mundo supiera que lo suyo con Ana, la hermana de su mujer era más que un lío…pero eso era poco probable. Intentó, como otros días, compartir la alegría de la noche de feria, pero todo el mundo parecía tener prisa esa mañana. Asustado miro al camarero y pidió el rebujito final. Tal vez hubieran adivinado que durante años, desvío fondos públicos a su propia cuenta...¡y eso  quién no lo hacía! 
Con pesar por estar solo, pero sin un ápice de culpa, miro hacia el suelo y comenzó a sonreír… ¡así que era eso, de lo que la gente huía!...una inmensa boñiga de caballo pegada a sus zapatos… ¡olor a feria! (que disimulaba su propio olor)

P.D. Para nuestra suerte, la boñiga creció día tras día y termino por ahogarlo.


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